Cómo funcionan los inhibidores de señales que los delincuentes utilizan para robar autos

Cómo funcionan los inhibidores de señales que los delincuentes utilizan para robar autos

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Sebastián, un comerciante de 48 años de la zona de Villa Urquiza, decidió semanas atrás ir a pasear un sábado junto a su esposa a un conocido shopping de la zona norte del conurbano. El plan era aprovechar la tarde para hacer compras, mirar vidrieras. Salieron a las 16 de su casa, cerraron con llave y se fueron. Adentro quedaron sus dos hijos adolescentes durmiendo. Luego llegaron al estacionamiento del shopping. Dejaron el auto y entraron con total normalidad. Tres horas después Sebastián y su esposa estarían de vuelta en Villa Urquiza, temblando de miedo, abrazando a sus hijos y tratando de entender cómo un grupo de ladrones ingresó a su casa, con la misma llave con la que él había cerrado cuando se fue.

El comienzo del calvario, increíblemente, se produjo en el momento en el que estacionaron en el shopping.

Una banda organizada de cinco delincuentes argentinos y colombianos fue acusada de cometer el ataque. Estaba repartida en dos autos dentro del estacionamiento. Vieron llegar a Sebastián y su esposa. Los marcaron. Uno de ellos tenía un inhibidor de señal. Cuando Sebastián y su mujer se bajaron, pusieron la alarma activando el cierre centralizado de puertas de su vehículo. En realidad, nunca cerraron el coche. Nunca sonó la señal sonora. La mayoría de las personas no presta atención a ese último detalle. Lo cierto es que con este pequeño aparato, los ladrones le interfirieron la señal de la alarma y el auto quedó abierto, a su entera disposición.

Un integrante de la banda se puso a seguirlos dentro del shopping. Otro ingresó al vehículo como si fuera suyo sin necesidad de forzar ninguna cerradura. Revisó los documentos y encontró la dirección de la casa de Sebastián. También encontró unas llaves. Tres de ellos fueron a la dirección e ingresaron armados. Golpearon a los chicos que dormían adentro. Un vecino que los vio ingresar alertó a la policía. Cuando llegaron se produjo un tiroteo. Los delincuentes fueron atrapados.

Todo esto mientras Sebastián y su mujer elegían un electrodoméstico para comprar.

 

 

 

Está historia fue extraída de un expediente judicial. Sucedió el año pasado. Y Sirve como ejemplo para graficar una modalidad de delincuencia que está en aumento: los robos a vehículos con inhibidores de señal.

Si bien el caso de Sebastián es producto del accionar de una banda organizada y coordinada, también empiezan a crecer los robos a las pertenencias que quedan dentro del vehículo donde solo actúan uno o dos ladrones.

Siempre de la misma manera: el delincuente se hace el distraído, acciona el aparato e interrumpe la señal que va del control remoto de la alarma al auto. El dueño del vehículo se va creyendo que lo cerró. En pocos minutos el ladrón ingresa al coche, roba todo lo que puede, cierra la puerta y se va. Cuando el propietario vuelve, encontrará las puertas cerradas como las dejó pero con el interior revuelto y ya sin sus pertenencias.

“Es una modalidad que empezó a verse primero en la provincia de Córdoba y hace un tiempo está en Buenos Aires. Está en aumento. Los lugares que eligen para realizar los robos son las grandes avenidas, las que tienen mayor tránsito, donde la gente hace todo apurada. Estacionan y se bajan corriendo y cierran el coche a distancia. Casi nunca revisan si se cerró correctamente”, dice Fernando Culshaw, comisionado de la Policía de la Ciudad. “El otro escenario para este tipo de robos son los grandes estacionamientos de cualquier establecimiento comercial, sobre todo los fines de semana. Ahí lo que entra en juego es el importante flujo de autos”, señala.

Los ladrones suelen estar a unos 40 o 50 metros de distancia del objetivo que marcaron para robar. No necesitan estar más cerca ya que el dispositivo funciona a distancia. Eso también dificulta la posibilidad de advertir su presencia. Por esto una cadena de supermercados, en sus sucursales del conurbano instaló carteles con la leyenda: “La empresa no se hace responsable por robo o hurtos en su vehículo” y cierra el cartel con una recomendación fundamental “por favor, asegúrese de cerrarlo con llave”.

“La mayoría de las personas no se fijan que el vehículo haya quedado cerrado y muchas veces no prestan atención al sonido que hace para confirmar que la alarma se activó correctamente”, señala Daniel Beck, presidente de la Asociación internacional de Investigadores de Robos de autos (IAATI)

Por lo general, las bandas delictivas suelen usar como inhibidores los conocidos y clásicos handys que se utilizan para las comunicaciones. Lo que hace el ladrón es modificar la frecuencia del aparato para “empatarla” con la de las alarmas. Ese “ancho de banda” es internacional y se difunde rápidamente en el mundo de la delincuencia.

“A veces usan dispositivos que arman artesanalmente y muchas veces utilizan los handys, que son de venta libre y económicos. Esos dispositivos tienen un rango de frecuencia permitido por el ENACOM, que es el ente regulador. Pero al momento de robar, lo modifican y así pueden producir el ilícito”, aclara Culshaw.

Salir a robar con un inhibidor de señales inalámbricas no es algo nuevo en la Argentina.Los ladrones de autos del 2018 heredaron el método de colegas delincuentes más ambiciosos: los piratas del asfalto, una modalidad histórica que este año aumentó con respecto a 2017 con un promedio de 3,5 asaltos por día de acuerdo a un nuevo relevo de la Mesa Interempresarial de Piratería de Camiones..

Las bandas dedicadas a asaltar cargamentos usan aparatos sofisticados hace al menos cinco años en ataques a camiones de gran porte para bloquear cualquier alerta a servicios de vigilancia satelital que custodia el cargamento. Un inhibidor fue usado, por ejemplo, en uno de los asaltos piratas más ambiciosos de los últimos años: el golpe comando de febrero de 2017 a un camión de Frávega que llevaba cerca de mil consolas Playstation 4 en la autopista Ricchieri, un lote valuado en aquel momento en 300 mil dólares, con la UFI N°25 de Lomas de Zamora a cargo de investigar el caso.

Usualmente importados desde China, los inhibidores o jammers podían conseguirse en el mercado negro entre 100 y 400 dólares a comienzos de 2016. No son precisamente difíciles de conseguir: un jammer de alta gama se ofrecía a mediados de 2017 en uno de los sitios de  compra y venta más populares de internet por 43 mil pesos.

Hoy hay opciones más económicas con el nuevo truco de los aparatos  manuales. En un relevamiento realizado , se comprobó que los handys empleados por los ladrones de autos se pueden conseguir por valores que van desde los $1.000 a los $5.000.

Según fuentes de distintas fuerzas de seguridad, es difícil poder atrapar a los delincuentes en el acto ya que la sola tenencia de uno de estos handys no es delito.Por eso la mayoría de las bandas que cayeron, al menos 20 en este año, fue producto de una investigación posterior a los robos. “Solemos usar las cámaras de los estacionamientos e investigamos para atrás para poder desarticular la banda. Es difícil agarrarlos en el momento“, comenta el comisionado.

Si bien existe un número estimado de denuncias, se cree que es muy inferior a la realidad; como suele suceder con muchos otros delitos la gente opta por no denunciarlo. Además, como el auto no está forzado muchas veces la gente no entiende qué es lo que pasó y no se acercan a la comisaría a hacer la denuncia.

“Hay una sola forma de evitarlo. Sumamente sencilla. Cada vez que uno baja del auto y pone la alarma hay que acercarse y revisar que esté bien cerrado. El delincuente sólo puede interrumpir la señal de la alarma y el cierre centralizado pero una vez que está cerrado no puede abrirlo. Es cuestión de tomarse unos segundo para chequear que las puertas estén cerradas”.